El Sofá

Creo que uno de los momentos

que adoro al levantar

es cuando antes de partir

me siento en el sofá.

Las luces apagadas han de estar

y el silencio absoluto debe ser.

Sientes que te consume

y dormirías horas en él.

La peor parte es

cuando no te queda más remedio

y al final has de partir

con la sensación que aún,

dormirías mucho más.

Igualmente la paz

que en ese momento

tu cuerpo siente,

no existe un igual.

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